Vía Auster descubrimos HotorNot (N.S.A.T.) , una divertida red social en la que sus participantes, sea por morbo, curiosidad o por apostarse las cañas con la pandilla, cuelgan su foto en la web para que los visitantes puedan calificar del uno al diez cómo de sexys les parecen.
De hecho, si se quieren ver más fotos aparte de la inicial, hay que votar obligatoriamente. Una vez que se ha calificado una foto, aparece la siguiente y un recuadro que indica la “nota media” de la anterior y el número de veces que se ha calificado.
Después de un rato de ardua investigación, y una ducha fría, me dió por pensar en el concepto que da título a esta entrada. Una de las principales preocupaciones de aquellos que nos dedicamos a las redes sociales y las comunidades, es el índice de participación de sus integrantes, que suele rozar el 10%.
Me refiero sobre todo a las comunidades de prácticas, aquellas en las que hay que hacer algo que requiera un cierto esfuerzo (escribir el código para usar una impresora en un sistema operativo, traducir recomendaciones para las epidemias de gripe, añadir definiciones a la Wikipedia…), y en las que aumentar la participación de sus miembros constituye uno de los principales esfuerzos de los que se ocupan de mantenerlas.
Sin embargo, los sistemas que obtienen una mayor colaboración son aquellos que se articulan sobre acciones muy breves para realizar una aportación y una “recompensa” inmediata por cada acción.
La encuesta
Muchas webs, portales, foros, blogs, incorporan pequeñas secciones en las que se plantea una pregunta sobre un tema candente. Para ver los resultados, hay que votar primero. De esa manera, tanto si se forma parte de esa comunidad como si eres un visitante ocasional, tienes que aportar para obtener.
La valoración
En Alzado, en Monografías y sitios similares, se pide una valoración sobre los contenidos publicados, para saber cómo de útil ha resultado el artículo o ensayo en cuestión. Los lectores tienen la oportunidad de poder opinar para tener contenidos a su medida (lo que hemos llamado aquí el Principio de Philip K. Dick: participar en una red es modificarla) y los autores información valiosa sobre lo que opinan estos.
El comentario (texto breve)
Noticias:
Es bien sabido que, en comunidades como Barrapunto, a menudo tienen más valor los comentarios que la noticia en sí. Escribir un par de frases apenas lleva un minuto, y son frecuentes las aportaciones que llevan la coletilla “ahí van mis dos céntimos”. El autor de la noticia obtiene opiniones y precisiones importantes sobre la misma, y tanto este como los usuarios registrados que comentan, obtienen de los lectores “karma”: un aumento de la reputación medido en puntos.
Opinión:
Otros sitios, como Ciao, se basan exclusivamente en las opiniones que los usuarios depositan acerca de productos y servicios. Aquí, el visitante de la web obtiene información acerca de, para poder valorar una posible compra antes de realizarla. Los autores de la reseña, quizás simplemente el desahogo de difundir quienes les han vendido una moto que no era, para evitar que sigan engañando a otros; o bien, si perseveran aportando colaboraciones valiosas, una parte de los beneficios de la web, que ha habilitado un sistema para medir y remunerar las opiniones.
Blogs:
En los blogs, la cuestión del comentario resulta mucho más imprevisible, descompensada y caótica: el autor de una entrada casi nunca especifica qué espera que comenten sus lectores. Esta libertad de criterio para escribir un apunte puede dar lugar a aportaciones geniales e inesperadas, o a la sosería más sosa.
Hasta el momento, no tengo noticia de ningún gestor de contenidos para blogs que permita al autor obtener comentarios de carácter general, por un lado, y, por ejemplo, plantear diversas preguntas acerca del contenido de la entrada, cada una con su propio hilo de comentarios. Es decir, no existe el mecanismo que facilite que una de las partes reciba algo a cambio. Y digo “facilite” porque, si bien es posible controlar mediante código que se realice una valoración numérica acerca de un contenido, es prácticamente imposible hacerlo con un texto.
El enlace
Llegamos aquí a mi querido del.icio.us o, de una manera más amplia, las redes que se basan en compartir elementos mínimos de información: los enlaces a una web y su clasificación en diversas etiquetas. En este apartado podemos incluir a los agregadores de noticias, como Bloglines, Feedness o el desaparecido y recordado Feedmania (saludos, José Manuel).
Colocar y gestionar tus enlaces desde un espacio web permite al “recolector” tener acceso a ellos desde cualquier terminal y, más importante, saber qué otros usuarios los han almacenado. El principio que rige aquí es sencillo y genial: “Si este fulano también cree que este enlace/fuente de noticias es importante, vamos a ver qué más tiene por ahí”.
Por cierto, estamos en del.icio.us/idumm, y tenemos habilitada la etiqueta for:idumm, por si queréis hacernos llegar alguna cosilla.
Hace poco, en Microsiervos planteaban un experimento que, si bien partía de la premisa del poder de congregación de un blog, lo hacía a través de exponer en su espacio un enlace a una web, y solicitar que los lectores lo abrieran, haciendo hincapié en lo poco que cuesta.
La adhesión
Es decir, la firma o registro controlado a favor de alguna causa. El sitio más conocido es petitiononline: Está dedicado a la recogida digital de firmas a favor (o en contra) de cualquier cosa imaginable, para su presentación al gobierno de turno. Cualquier usuario puede usar el sitio para abrir su propia petición. Obtiene una herramienta sencilla para poder hacer llegar a todo el mundo su petición, y aquel que la firma, la comodidad de hacerlo escribiendo unos pocos datos sin moverse del sitio.
Por ejemplo, solicitar el aumento de la baja maternal a seis meses.
El micro-pago
El que no tenga un teléfono móvil, que levante la mano. ¿Es difícil conseguir que una persona, después de ver en las noticias las consecuencias del Tsunami, deje todo y se presente en Tailandia para ayudar en lo que pueda? ¿Y conseguir que envíe un sms con la palabra AYUDA al 343? Según el diario La Flecha se enviaron más siete millones de mensajes.
Enviar un sms es una acción sencilla que se lleva a cabo en menos de un minuto: entra en Movilaridad, elige una ONG y haz la prueba
Las micro-pagos también se pueden realizar a través de Internet, con sistemas de pago como Paypal, utilizados tanto cualquier cantidad concebible en el comercio electrónico, como para pequeñas aportaciones a causas benéficas o proyectos de software, en todas las variantes de licencia.
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Este artículo está sujeto a revisión: sospecho que me dejo cosas en el tintero, y todavía queda confeccionar una tabla con todos los tipos de unidades mínimas de colaboración, sus recompensas y el modo en que se articulan, así como variantes y combinaciones (todo un mundo por explorar, ¿eh, Javier?)
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¿Conoces más ejemplos de colaboración “minimalista”? Escribe un comentario con la palabra “EJEMPLO” y el texto.
¿Conoces alguna herramienta que facilite algunos de los mecanismos que hemos reseñado (en especial los hilos de comentarios en los blogs)? Escribe “HERRAMIENTA”, etc etc.
Para todo lo demás, comentario a pelo.
[No s¿ qué tal resultará este experimento, llevamos 4 días en el lugar y nos leerán 4 gatos… Si tú tienes más lectores, prueba a ver qué pasa y cuéntanoslo]